Arquitectura que nace de la tierra y se abre al horizonte.
2021
Cliente
Privado
CASA LA SIRIA
La Siria se despliega como un trazo esencial en el paisaje, dos volúmenes que se encuentran y se cruzan en forma de L, abrazando la tierra y abriéndose al horizonte. Líneas puras que no compiten, sino que se acompañan. En su intersección, un patio se abre al aire y a la luz, contenidos por dos muros de tapia que emergen del suelo — muros que no solo dividen, sino que proyectan y ordenan, cargados de la memoria misma del lugar —.
A un lado, las habitaciones se fragmentan y respiran a través de pequeños patios, que siembran la luz y el silencio en cada rincón. Son espacios que respiran, que permiten que el tiempo entre despacio, en silencio. Al otro lado, la zona social abre sus brazos al encuentro: expandida hacia el exterior, con la fuerza de un muro que conduce la mirada y enmarca el paisaje.
Frente a todo, una piscina recoge el mundo: el cerro Tusa, el cielo y la tierra duplicados en el agua, borrando los límites entre lo construido y lo natural, entre lo habitable y lo eterno.
Sobre ambos volúmenes descansa una cubierta a dos aguas, ligeras y extensas, que flotan y se proyectas hacia el horizonte, cubiertas que dialogan con la montaña y la envuelve en su trazo. Su geometría sencilla dialoga con lo imponente: el Cerro Tusa, majestuoso y eterno, que se vuelve protagonista desde cada ángulo.
“Casa La Siria, es arquitectura esencial:
nacida de la tierra, abierta al infinito.”
Arq. Jhonatan Londoño Mesa













